martes, 23 de septiembre de 2008

MEMORIAL DE AGRAVIOS

Camilo Torres (Jurisconsulto)
La guerra de la independencia en Nueva Granada, por lo que se refiere al tiempo trascurrido de 1810 a 1816, giraba al rededor de Camilo Torres como una rueda movida por el viento sobre su eje.

Este ciudadano era de estatura regular, rostro pálido y severo, mirar profundo, voz sonora y pausada, tenia en sus costumbres, una austeridad admirable, siendo su carácter rígido al mismo tiempo que respetuoso.

El doctor Torres gozaba de una razón profunda; estaba siempre sobre sí mismo, tenía tal fe en la lógica de sus principios, que poseía como orador el arte de exponer con suma facilidad i elocuencia.

Era hombre que por su naturaleza intelectual, causaba entusiasmo a los temperamentos enérgicos, arrastraba a las muchedumbres y llenaba de pánico a los timoratos.

El 20 de julio de 1810, presentándose en el Cabildo en que se estaban discutiendo las bases que debía contener el acta de nuestra emancipación, tomó la palabra y con acento viril pronunció un discurso que arrastró la voluntad de los Vocales y llenó de admiración al pueblo. Inmediatamente, sin dejar pasar las buenas impresiones que habían hecho en el auditorio sus palabras, tomó pluma y papel y escribió el “Acta de la independencia,” que se firmó sin variación alguna.

Júzguese por aquí del ascendiente de aquel benemérito prócer sobre sus conciudadanos. Era evidente que en aquella sesion habia almas que aunque amigas de la libertad, no por esto dejaban de estar bajo el pesado dominio de las preocupaciones de su época; preocupaciones sociales, políticas, morales i relijiosas, emanadas de un Gobierno cuya instabilidad alcanzaba a trescientos años.

Pues bien, el orador hablando con enerjía i ciencia, desarrolla una doctrina desde la cumbre de aquel Sinaí, i llevando una conviccion profunda a los espíritus tímidos, los hace romper de un modo formal con el pasado i entrar con entusiasmo por el nuevo camino que habia de cavar su tumba al despotismo en América.

Desde aquel dia, memorable en la historia, el prócer no solamente fué un hombre grande entre los suyos, sino tambien una especie de oráculo que presajiaba los destinos de la Nacion.
Camilo Tórres nació en Popayan el 28 de noviembre de 1765, i recibió su primera educacion en el colejio Seminario de aquella ciudad.
A los veinte años de edad se trasladó a Bogotá, con el fin de terminar sus estudios, i a los veintisiete obtuvo el grado de doctor en Jurisprudencia; profesion que en aquellos tiempos armonizaba perfectamente con el carácter severo con que la Providencia dotó a aquel mártir de la República.
Cuando recibió el título gozaba ya de una justa celebridad, ganada en la prensa, en la tribuna i en el profesorado; reputacion que cada dia iba en aumento, debido a la rijidez de sus costumbres privadas, a la honradez catoniana de su vida i a sus cultas maneras.
Apénas salió del colejio, los honores i distinciones lo favorecieron a menudo: nombrándosele por el Virei, Asesor del Cabildo i Catedrático de Derecho civil; empleo que desempeñó con tal lucimiento, que asistian a sus lecciones muchos de los altos dignatarios públicos i gran número de jóvenes de mérito sobresaliente.
Desde entonces adquirió el doctor Tórres la fama de ser el abogado mas probo i consumado de Nueva Granada, citándose sus alegatos jurídicos como inimitables piezas por su erudicion, su elegancia i la precision con que trataba la cuestiones. Tal es, al ménos, el concepto de algunos historiadores i en especial del señor Restrepo.
Amante entusiasta de la libertad, no por seguir el torrente de la opinion que amenazaba trasformarlo todo, sino por amor al derecho, que era el culto de su intelijencia, jamas echó pié atras cuando se trató de servir a la causa que con tanto brio defendia; así que, durante su vida se le ve ocupando los primeros puestos en su Patria, infatigable en la eficaz cooperacion que supo prestar a la República que nacia, en medio de rayos i truenos, del seno de la nada.
La historia le increpa una falta que aun muchos de sus conciudadanos no olvidan; hecho que es necesario apreciar con elevada crítica, a fin de establecer la razon de las cosas; esta falta fué la enemistad profunda que profesó al Jeneral Nariño por sus ideas centralistas, i el haber dividido a los patriotas en dos bandos que se desangraron en los campos de batalla, deseoso de implantar en la Nueva Granada la forma federal en el Gobierno.
Tal pensamiento, en aquella época de conflictos, no era a la verdad prudente, pero ¿ merece la censura el hombre que, sin obedecer a ningun mal pensamiento, publica i sostiene un error de entendimiento que constituye su mas sincera conviccion ?
Para nosotros, lanzar un fallo condenatorio sobre la conducta de un ciudadano, porque sostiene con lealtad las ideas políticas que constituyen la relijion de su conciencia, es echar a un lado la razon para dar pábulo a los dictados de la intolerancia.
Así, pues, el doctor Tórres, al promulgar i sostener la federacion en su calidad de gobernante i de hombre de altas influencias, defendia una idea que creia justa, i necesaria talvez, a la causa de la independencia, sin que por esto su gloriosa memoria se menoscabe en lo mas mínimo ante el juicio de la posteridad.
Todo lo contrario, defender por conviccion una idea que se reputa como buena por los demas pero cuya oportunidad se niega, tiene tambien su grandeza.
Para esto se necesita un gran valor civil, que es tan meritorio como el heroismo de los guerreros. Valor que ha prestado a las naciones mil veces mas servicios que los que les han ofrendado los hombres de espada, porque es por medio de él como se operan esas trasformaciones útiles a los pueblos que vienen por el carril de la razon que convence, en vez de la fuerza que humilla.
A Camilo Tórres lo habia dotado la Providencia de un atrevimiento sereno, así en la majistratura como en la tribuna i en la prensa; Dios le habia dado un corazon patriota i ardiente; i una intelijencia admirable.
El por su parte juzgó que agregando a las cualidades que le dio la naturaleza otras que en el fondo dependen de nuestra voluntad:
Costumbres austeras; Honradez de principios; Modales afables; Ambicion recta i moderna; i Elevacion de miras,
Llegaria, como en efecto lo consiguió, a granjearse las simpatías de sus conciudadanos; subiendo hasta ponerse a la cabeza del gran movimiento iniciado contra el despotismo.
Así que, frecuentemente estuvo de Presidente del Congreso de Nueva Granada, solemne improvisador, llevando la palabra en las deliberaciones; unas veces impetuoso como el torrente que arrastra cuanto encuentra en su curso, otras calmado como el lago, cuando el asunto era mas bien de ciencia i exijia tranquilidad.
Presidente de las Provincias Unidas, de 1812 a principios de 1816, prestó a la República importantísimos servicios que contribuyeron eficazmente al triunfo de la libertad, i le granjearon el odio profundo que le profesaron los españoles i que lo condujo al bárbaro suplicio con que la tiranía lo castigó.
El año de 12, cuando Bolívar, derrotado de Venezuela, vino a la tierra de Tórres en busca de recursos con que defender la libertad en su Patria, éste, comprendiendo la talla del Libertador i sabiendo que la causa era comun, le dió cuanto pudo para que volara hasta Carácas en busca de lo que se prometia, poniendo a su servicio una pléyade de jóvenes granadinos que, muriendo gloriosamente en los campos de batalla, dejaron al mundo asombrado por su resignacion i valentía.
El año de 16, a consecuencia de la llegada de Morillo a Nueva Granada, el doctor Tórres se dirijió a Popayan evitando el ser víctima de la rabia que le profesaban los tiranos.
Allí fué capturado en breve, i traido a Bogotá, se le puso a disposicion de un consejo de asesinos que lo condenó a sufrir la ' pena capital con la exhibicion de su cadáver para mayor escarnio de los traidores.'
El 5 de octubre del año últimamente dicho fué arcabuceado por la espalda, en la plaza de los mártires, aquel gran demócrata, apóstol de la libertad i benefactor de la Patria.
Sus restos mortales fueron despues suspendidos en una horca por doce horas i en seguida descuartizados, colocándose su cabeza, que tanta luz habia irradiado, en una jaula de hierro que se exhibió en la alameda, permaneciendo allí hasta el dia 14 del citado mes, dia del cumpleaños del célebre Fernando VII.
Mas apesar de todo, la causa defendida con tanta vehemencia por el mártir obtuvo una completa victoria; porque como él lo habia dicho, ' siempre triunfa el derecho en su lucha contra el despotismo, porque Dios ha querido que los pueblos sean eternos i que los tiranos pasen.'
I cuando el arte llegue a tal altura entre nosotros que pueda tributar su debido homenaje a los hombres grandes, la Patria agradecida grabará en el mármol la figura de Camilo Tórres, emblema del valor civil i del republicanismo austero, i la colocará al lado de la de Bolívar, símbolo del jenio i del valor militar.


BASES PARA EL FUTURO MEMORIAL DE AGRAVIOS

Don Camilo Torres, como vocero del estamento criollo, criticó acerbamente, en el Memorial de Agravios, las odiosas distinciones establecidas durante la Colonia entre criollos y peninsulares y predijo la ruina del Imperio español si se pro­longaba en América esta absurda dicotomía política. Pero el mismo señor Torres y la clase social que representaba, no vaci­laron en establecer, al adueñarse del mando, distinciones no menos odiosas entre ellos y el pueblo que tenían la pretensión de gobernar.

Así se opusieron, alegando su calidad de “des­cendientes de don Pelayo”, a que la Metrópoli favoreciera a los peninsulares, pero al llegar el momento de definir, en el ám­bito mismo de la Patria, sus relaciones con los artesanos, los indios y los campesinos granadinos, echaron por la borda la filosofía igualitaria y el humanitarismo que habían dicho pro­fesar, y trazaron unas fronteras, para defender el privilegio, en cuyo curso discurre, ignorado, todo el drama de nuestro pueblo.


En nuestro pueblo, más cercano a esas zonas de vitalidad donde rigen las potencias telúricas de la raza y de la tierra, afloró, en 1810, la conciencia de la autenticidad nacional y nació la esperanza de que una vez rotas las amarras de la Colonia tendría la fortuna de ser gobernado por gentes que se le parecieran, simpatizaran con sus vivencias espirituales y qui­sieran ayudarlo a vencer el abismo de su inmensa miseria.

Pero en la vanidosa oligarquía criolla se evidenció, desde el primer momento, ese menosprecio por lo típico, por lo popular, a que se acostumbraron sus gentes en los prolongados esfuer­zos que realizaron durante la Colonia para asemejarse a los representantes de la Corona, con la esperanza de que se les per­mitiera introducirse en los mandos políticos. Por eso, la Metró­poli distante fue sustituida por el predominio de una oligar­quía vanidosa y simuladora de cultura que pretendió dar a la sociedad granadina la configuración de una colonia interior, en la cual le correspondía a ella desempeñar las funciones de Metrópoli. El nuevo orden político perdió así las anclas que podían atarlo al piso firme de la nacionalidad y se convir­tió en el epicentro de una discrepancia fundamental entre los sanos instintos del pueblo –en los que afloraban los valores de la patria, la continuidad vital de su historia, las emociones profundas del alma colectiva– y el espíritu cosmopolita y despectivo de unas minorías que consideraban denigrante y hasta poco distinguido simpatizar con los valores nacionales y cuya conducta en el poder habría de despojar, de sus raíces telúricas e históricas, a la cultura, el arte, el folclore y la orga­nización económica del país; de unas minorías que se encar­garían de obstruir todas las vías que podían aproximar a los poderosos y a los humildes y de hacer imposible el nacimiento de una auténtica unidad nacional. « Piensan esos caballeros –diría Simón Bolívar– que Colombia está cubierta de lanudos arropados en las chimeneas de Bogotá, Tunja y Pamplona. No han echado sus miras sobre los caribes del Orinoco, sobre los pastores del Apure, sobre los marineros de Maracaibo, sobre los bogas del Magdalena, sobre los bandidos del Patía, sobre los indómitos pastusos, sobre los guajibos de Casanare y sobre todas las hordas salvajes de África y América que como gamos recorren las soledades de Colombia ».

Por eso nuestra vida social se resiente de una visible falta de solidaridad humana y de espíritu nacionalista y en ella se abren profundas brechas, que son a la manera de heri­das sangrantes clamando justicia en el desierto, sordo y mudo, de una larga Patria Boba. De una Patria Boba en la cual la nacionalidad no se ha configurado en un generoso proceso de integración de sus componentes, sino que ha padecido una serie de rupturas profundas de su solidaridad, celebradas por los de arriba como victorias y sufridas por los de abajo como derrotas. Desde hace ciento cincuenta años vienen depositándose en el alma nacional los materiales amargos para un gran Memorial de Agravios –que no le interesaría escribir a don Camilo Torres–, pero que un día escribirá, con justicia, el pueblo colombiano!

martes, 9 de septiembre de 2008

AMERICA LATINA Y LATINOAMERICA

EL ESTADO EN AMERICA LATINA:DUDAS Y PERSPECTIVAS - EL ESTADO EN LATINOAMERICA
EL ESTADO EN AMERICA LATINA

A finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII la lucha de clases como eje principal de la historia , establece los diferentes modos de producción planteados del colectivismo primitivo al esclavismo , pasando este al sistema feudal donde se gesta la sociedad capitalista , la cual esta prolongada hasta nuestros tiempos.
En América Latina se ha desvirtuado el concepto Estado -Gobierno donde se a desplazado por completo la población y es carente de necesidades que de una u otra manera retrasan el desarrollo social y económico de las mismas ya que ha n implementado sistemas políticos de otras naciones lo que nos hace carentes de identidad nacional; todo esto nos conlleva a la perdida total de nuestra historia, nuestras costumbres, prejuicios e ideologías. Vemos también como las ramas del poder público han perdido su independencia debido a la intromisión de otros estados.
EL ESTADO EN LATINOAMERICA
Este documento nos hace un análisis del concepto de Estado, inicialmente mostrandonos como Colombia con sus constantes modificaciones a la Constitución Política sigue igual, no hay mejoria.
Adicionalmente la dependencia que se tiene con países desarrollados y grandes multinacionales todo debido a esa mala desición diríamos de aplicar en Neoliberalismo en Colombia.
Otro tema es como los Paises de Latinoamerica han tenido gobiernos militares aparentemente apoyados por Estados Unidos y la gran cantidad de presupuesto que se invierte en el aparato militar sin tener unos resultados muy concretos para el caso de Colombia.
Finalmente la deuda externa de los Países de América Latina los obliga a participar o permanecer en alianzas con estados y multinacionales siempre llevando las de perder porque no se sabe si la deuda externa se debe pagar o se tiene que pagar.
Robinson Díaz Arango
Luisa Fernanda Rave Aranzales
I semestre
Administración Pública